maps Pruñonosa Sans dijo:
Hola Bea,
Respondiendo a su mensaje quiero decirle que no estoy de acuerdo con el comentario que hace referencia de que se dice No a la Residencia tan alegre. El que dice No lo dice con dolor y tristeza por lo que habrá vivido con su familiar, esto que quede muy claro. Ud nombra una muy mala y otra muy buena, imaginese el familiar que vivio la muy mala. Y también pongase en la piel del que ha vivido todas malas o no tan buenas. Estoy segura que la que nombra Ud que trabajo su madre y se marcho por el mal trato que practicaban a los abuelitos, hoy 29 de Abril del 2011 siguen haciendolo, y cuantas familias no se enteran porque los abuelitos lo más seguro se les olvida.
Mientras exista una sola Residencia que hagan estas aberraciones, nadie puede estar tranquilo. No es suficiente poder ir a la hora que quieras, porque sabes muy bien que en todas hay un horario, yo tuve mucha suerte pues soy una persona muy conocida en el barrio y tenía permiso del Director, para mi no existían horarios, pero sufres muchisimo porque veía i oía formas y maneras que aunque no eran para mi familiar las sufría en mis carnes por empatia por los demás. Entiende lo que quiero decir. Para mi fue muy doloroso vivir las residencias y lo digo en plural porque en seis meses cambie cuatro veces, hasta que Dios me escucho y ahora descansa en paz.
Namaste
maps
beabb dijo:
Hola!
Yo he trabajado varios años en una Residencia de ancianos y he escuchado también cosas que se dicen en tv de ellas (en la tele lo más común es siempre lo malo)... mi madre también ha trabajado (y trabaja) en una de ellas y sólo voy a dar mi opinión acerca de estos centros, es la siguiente:
COMO EN LA VIÑA DEL SEÑOR, HAY DE TODO.
Hay residencias donde se les trata muy mal o peor, y hay otras donde están como reyes.
Mi madre tuvo la desgracia de entrar a trabajar en una residencia donde maltrataban físicamente a los ancianos y donde les drogaban. Curiosamente para ir a ver a tu familiar, tenías que pedir cita y si te presentabas sin avisar no te dejaban entrar. No te dejaban hablar con el resto de ancianos (tampoco los veías) y tampoco podías hablar con las empleadas. Mi madre salió de allí como alma que lleva el diablo para denunciar la residencia.
Luego se puso a trabajar en otra y menuda diferencia. Ni punto de comparación. Se les trataba muy bien, y en esta que está ahora no se les trata ni como residentes, ni como pacientes, ni como nada que no se le parezca a ABUELOS. No me refiero a abuelos por edad, sino a abuelos de familia.
En la que yo trabajé lo mismo. Se les cuidaba mejor que nosotros nos cuidamos en nuestra propia casa, con su médico privado, su terapeuta ocupacional, su cocinera, sus limpiadoras y lo más importante... sus cuidadoras, que les trataban como ya he dicho anteriormente, como si fueran sus propios abuelos.
Con esto quiero decir que no digamos NO a las residencias tan alegremente, porque sí que hay gente que estudia por vocación y cuida como dios manda, y sí que hay gente que aunque monte un negocio de este tipo, lo hace también pensando en el bienestar de las personas que se van a alojar allí y les dan el mejor trato posible.
Si podemos tener a nuestro familiar en casa, está claro que mejor que ahí no estará en otro lugar, pero si le falla la salud estará mejor en un sitio donde personas tituladas saben lo que tienen que hacer en determinados momentos y material para afrontar las urgencias...
Una residencia no es un "parking de viejos", es un sitio donde se les cuida y se les atiende... sólo hay que buscar y encontrar una buena.
Si alguien está buscando residencia les recomiendo que pregunten a qué hora pueden visitar al familiar, y sólo fiarse de ella si te dan carta verde para ir a cualquier hora del día o de la noche, vamos, que puedas ir cuando te de la real gana. Ellos deberán estar contentos de tener allí al familiar porque el abuelete estará más tranquilo y siempre será una ayuda.
Ya no trabajo en residencias porque me afectaba cuando morían, sentía cada vez como si perdiera a mi propia abuela/o... pero sé de buena tinta que al igual que conocí a gente que no compartía mi ilusión por este tipo de trabajo (duraban poco tiempo porque se las echaba a la calle), sé que son los menos, y lo que más abunda son las ganas de hacer las cosas bien, porque haciéndolo así, el abuelete está agusto y los días son más tranquilos.
Ánimo para todos, y espero que en el caso de que tengáis que decidiros por un ingreso en residencia podáis encontrar una en la que al menos se les cuide la mitad de como se les cuida en la que yo trabajé, pues aún así vivirán como reyes.
Bea









