. Publicado el día 29/10/2008
3efd84 dijo:Sinceramente estamos llegando a una situación insostenible. La media de edad del ser humano cada vez es mayor pero ¿bajo que condiciones?, se alarga artificialmente la misma por métodos farmacológicos pero hasta el momento es incapaz que la calidad de la misma mejore.
Existen familiares que tienen suerte o quizás un espíritu de sacrificio digno de admirar; unos puden permitirse el dejar al ser querido en una de las miles de residencias que existen a un precio inalcanzable y de las cuales el 95% es de dudosa reputación en servicios, atenciones y necesidades; las restantes son todavía más inalcanzables económicamente y pese a ello, tienes que estar contínuamente sobre la dirección para subsanar deficiencias que ellos consideran "insignificantes" pero que no dejarían de existir si no estuvieses detrás con la vara preparada.
¡Es un abuso!, no existe legislación para el caso y cualquier desaprensivo se aprovecha para montar un "parking de abuelos" en los que dá auténtico horror visitar. Ni las caras ni las carísimas (porque baratas no existen) tienen ningún tipo de control en los servicios que prestan, quizás de tanto en tanto se acerque algún oficinista de la comunidad autónoma correspondiente para dar el OK el cual se verá recompensado a fin de año con la correspondiente cesta de navidad.
¿Para qué queremos que la natalidad crezca?, para no tener guarderías ni colegios en condiciones. ¿Para qué deseamos alargar la esperanza de vida de la gente?, para amontonarlos en bloques de cemento o sótonos sin un mísero rayo de sol. Y mientras tanto es el único sector al que no afecta la crisis, exceptuando al de las funerarias, porque han eregido un imperio a costa de la miseria y necesidades de las personas que siguen manteniendo un poco de delicadeza y amor, y si lo quieres lo tomas y si no lo dejas, como las lentejas.
Mientras tanto gobiernos del mundo entero inyectan globalmente millones de € para asegurar el futuro de los necios manirrotos que dirigen las empresas financieras con la escusa de "salvaguardar el pequeño ahorrador". ¡Anda ya!, por lo menos en 1929 tenían la vergüenza torera de arrojarse por las ventanas.